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Querido amigo:

si has ido siguiendo los mensajes hasta aquí y vas poniendo en práctica lo que te comento, seguro que ya empiezas a tener la actitud adecuada para hacer realidad lo que siempre has querido y dar los pasos correctos en la buena dirección.

Es necesario que seamos perseverantes y fuertes en nuestro empeño, ya que si no, nunca conseguiremos dedicarnos a aquello que realmente nos gusta y estaremos trabajando para que otros sean felices a costa de nuestro esfuerzo y nuestras penurias.

Déjame que hoy te introduzca un nuevo tema. Cuando hable de la fuerza de la imaginación como impulso para poner tu vida a trabajar, no estoy apostando por la improvisación absoluta.

Creo que la fuerza de lo “irracional” en nosotros, de nuestros sentimientos, de nuestra voluntad más personal, tiene mucho poder como fuerza impulsa de acciones efectivas.

Pero no debemos dejarnos guiar sólo por impulsos irracionales, pues quizás de ese modo lleguemos a algún sitio, pero no necesariamente a donde nosotros queremos. Te lo voy a explicar de manera muy sencilla para que lo comprendas.

Planificasion

La importancia de planificar vs. la improvisación

La improvisación y la imaginación nos pueden sacar de un atolladero en momentos en los que nuestra mente está embotada y no sabe hacia dónde ir. Es lo que nos impulsa a crear negocios en momentos difíciles y complicados. Ahora bien, todo eso tiene que traducirse en un plan bien meditado para que tu proyecto salga adelante.

La imaginación es un “diamante en bruto”. Tienes que tallarlo y darle forma para poder sacarle partido y poder aumentar su valor.

Y la única forma de aprovechar bien la imaginación es creando un plan, tanto a largo plazo como en el medio y el corto plazo.

No te conformes con que el caballo se ponga en marcha y empiece a correr; lleva tú las riendas y condúcelo hasta donde quieras. Un caballo desbocado no te sirve de nada. Necesitas control y responsabilidad para que tu esfuerzo se pueda aprovechar en un proyecto sostenible a medio plazo que te permita ganar dinero y vivir de lo que te gusta hacer.

¿Cómo podemos planificar nuestras acciones?

No hay ningún negocio ni proyecto de vida que se ponga en marcha sin ninguna planificación. Eso implica además clasificar los pasos que tenemos que dar en la vida en un orden de prioridades. Para establecer ese orden de prioridades, tenemos que aprender algo que en la vida va a ser esencial para llegar a conquistar nuestros sueños.

Hablo de aprender a TOMAR DECISIONES basándonos en nuestro juicio de la realidad.

Dentro de las prioridades que marquemos, tendremos que establecer:

  • Planes a corto plazo (acciones urgentes):
  • Planes a medio plazo (acciones importantes, pero no urgentes):
  • Planes a largo plazo (acciones esenciales).

Lógicamente, nuestros planes a largo plazo no se podrán cumplir si no cumplimos primero las acciones urgentes. Ahora pongamos un ejemplo de lo que es un plan a corto plazo.

Planes a largo plazo

Qué es un plan a corto plazo

Si eres un estudiante de inglés y te gustaría ganarte la vida como profesor, y tu sueño es llegar a tener un día tu propia academia de inglés, empezar a “construir la casa por el tejado” no es lo más adecuado.

Piensa por ejemplo en qué debes hacer en los próximos meses y semanas, planteándote objetivos pequeños y fáciles de conseguir que te sirvan para ganar experiencia. Por ejemplo, esforzarte en conseguir alumnos para darles clases particulares de inglés, buscar trabajo en las academias cercanas a tu barrio, dar clases por Internet a personas a que libremente se apunten…

Esto son planes a corto plazo y que se pueden desarrollar en el plazo de unos meses o 1 año, si de verdad ponemos empeño en conseguirlo. Si no sale de una forma, saldrá de otra. Lo importante es empezar a moverse y plantearse un objetivo realista, aunque sea pequeño. Conseguir mi primer alumno, conseguir 3 alumnos, conseguir 5 alumnos. Hacer correr la voz. Decidir unos precios competitivos.

Mucha gente se obceca en querer conseguir su sueño para YA, y en consecuencia, va cometiendo errores que redundan en su desánimo. Sin embargo, no debemos tener prisa. Debemos dar paso a paso.

Qué es un plan a “medio plazo”

Si nuestro plan a corto plazo es ganar experiencia como profesor de inglés, nuestro plan a medio plazo (en un plazo de 4-5 años), puede ser por ejemplo añadir experiencia a nuestro currículo que enriquezca ese trabajo que ya estamos desarrollando. Estudiar una carrera, hacer cursos de inglés, pasar tiempo en el extranjero… Es el punto de inflexión entre el “aprendiz” y el profesional exitoso.

No debemos dejar que los planes a medio plazo nos hagan olvidar lo más urgente, como pasa muchas veces entre los estudiantes de universidad, donde todo son estudios y planificar a 5 años, pero el día a día de la carrera no les deja ganar ingresos. Ganar experiencia en el día a día, y también, por qué no decirlo, obtener ingresos a corto plazo que nos permitan ahorrar para pagar nuestros gastos. Si nos olvidamos del corto plazo, comprometemos el medio plazo.

El largo plazo

Ahora, si sólo pensamos en el corto plazo, nos olvidamos de nuestro futuro, el sueño que tenemos desde que éramos niños. Y tenemos que aprender a equilibrar ambos para conseguir nuestros objetivos finales. Llegar a montar una academia de inglés con un método innovador y original, contratando profesores interesantes y consiguiendo un montón de alumnos de diferentes nacionalidades.

Sé que muchos me van a decir: “Oleg, manejar el corto, el medio y el largo plazo a la vez es prácticamente imposible”.

Y yo te diría: “Sé que es difícil, pero no te preocupes”.

Planes para el futuro

Aprender a gestionar tu tiempo de forma eficiente

La clave de todo es saber POR QUÉ hacemos las cosas. Sólo de este modo podemos dirigirnos hacia un objetivo concreto. ¿Tiene sentido pasarse toda la vida pendiente del corto plazo, preocupado solamente por ganar dinero para pagar la próxima factura, para que al mes siguiente se vuelva a repetir la historia, viendo cómo los años pasan sin que se realicen nuestros sueños?

Amigo, eso no es vida. Debemos salir del círculo vicioso del “cortoplacismo” estableciendo planes a corto, medio y largo plazo. No tienes que renunciar a tu trabajo actual y lanzarte a una aventura lejana. Pero SÍ PUEDES reservar 1 hora, 2 horas de tu tiempo a ir trabajando en el medio y largo plazo para que un día llegue a ser realidad.

Debes aprender a darle carpetazo a todas las excusas y vanos auto-consuelos del “No tengo tiempo”, “No puedo”, etcétera, etcétera.

Cada vez que dices eso, imagina que le estás dando una puñalada a tus sueños y a tu futuro. Y piensa qué es más importante; si cumplir con tu vocación en la vida, o dar lugar a la debilidad propia de la naturaleza humana y sumirte en la mediocridad.

Amigo mío, yo sé que vas a tomar la decisión correcta después de leer estas líneas.

Nos vemos en el próximo mensaje.

¡No Te lo Pierdas!