.

Querido amigo:

hoy quiero hablarte de algo que venimos mucho tiempo mencionando, pero en lo que quizás no hemos profundizado mucho: lo que hay dentro de ti. Alguna vez te has detenido frente al espejo y te has preguntado: “¿Qué sé hacer?”. Probablemente, todos lo hemos hecho en alguna ocasión, especialmente en nuestros años más jóvenes.

Pero, si quieres que te diga la verdad, la mayoría de las personas no le damos mucha importancia a ese momento. Porque interiormente YA sabemos qué es aquello que nos gusta y en lo que somos expertos. Lo descubrimos haciéndolo.
De un modo casi inconsciente, vamos derechos hacia aquello que nos gusta:

  • Si nos gusta una chica o un chico, vamos hacia donde está esa persona. Buscamos cualquier excusa para entablar conversación, incluso a veces sin darnos cuenta al principio..
  • Si somos unos apasionados de la tecnología, se nos van los ojos en Google cada vez que vemos alguna información sobre un nuevo tablet que acaban de sacar.
  • Si nos gusta un tipo de trabajo, damos lo mejor de nosotros mismos y somos los que sacan mejores resultados.
  • Si somos expertos en tocar un instrumento, podríamos pasar tocándolo durante un montón de tiempo porque estamos como “en las nubes”.

¿Por qué pasa esto, amigo lector?

Seguramente ya conoces la respuesta. Pero, si no es así, yo te lo voy a decir.

Subconsciente

Porque nuestro SUBCONSCIENTE influye en lo que hacemos, aunque nosotros no siempre nos demos cuenta.

Podríamos decir claramente qué es lo que más nos gusta, pero desconocemos hasta qué punto lo que nos apasiona domina nuestras vidas e influye en muchos de nuestros pensamientos y sentimientos: nuestra motivación, nuestro esfuerzo, nuestra creatividad…

¡Nos gusta tanto eso que podrían pasar horas y horas sin que nos diéramos cuenta de que pasa el tiempo!

Sin embargo, tu subconsciente no siempre es positivo…

A veces aquello que nos gusta es precisamente algo que nos destruye como personas. Por ejemplo, siempre se dice desde Aristóteles que el bien está en “el punto medio”.

No es lo mismo saborear una buena bebida, que beber sin límite hasta caer en un coma etílico y que nos tengan que llevar al hospital.

Tampoco es lo mismo que te guste una persona, que estés tan obsesionado con ella que pases las 24 horas del día sin hacer otra cosa, no comas, no duermas, no vayas a trabajar, ni pases un rato con tus familiares o tus amigos.

Hay cosas que, cuando no las hacemos en su justa medida, nos pueden destruir e, incluso, comprometer nuestros sueños. Debemos dominar al caballo salvaje que llevamos dentro y dirigirlo por el camino correcto, controlando su velocidad, diciéndole cuándo queremos parar y cuándo correr, de modo que no nos matemos en el intento.

Pero tampoco te quedes de brazos cruzados…

Aparte del peligro de “quemarnos demasiado pronto”, está el peligro de no avivar el fuego. Hay personas que siempre están practicando, pero nunca se lanzan a hacer algo nuevo. Tienen una gran fuerza interior para hacer cosas, pero no saben materializarla en cosas concretas. Se quedan con lo que le han enseñado sus maestros (de la escuela o de la vida), pero les cuesta innovar y ser creativos a partir de lo que han aprendido.

Ejemplos.

  • “Usas tu talento para tocar un instrumento de vez en cuando, pero repites siempre las mismas canciones y estilo de música”.
  • “Eres un genio escribiendo, pero nunca te planteas tomarte tu tiempo y escribir tu propia novela y publicarla. O dejar de enseñarle sólo a tus amigos lo que escribes y presentarte a un concurso literario”.

Es decir, en ocasiones podemos vernos afectados por la rutina, ya que ser disciplinados a veces implica eso, ir siempre a lo que ha funcionado hasta ahora, repetir una acción muchas veces para conseguir un objetivo.

¿Cómo saber si esa rutina es algo que debemos seguir, o por el contrario, es un signo de que nos estamos anquilosando y estamos perdiendo nuestra creatividad?

pensamientos

Todo tiene su tiempo, amigo

Aunque es verdad que debemos ser constantes y plantearnos llevar una vida disciplinada que nos permita conseguir nuestros objetivos (ningún deportista puede hacer buenas marcas sin disciplina), debes aprender a manejar esa fuerza interior de tu subconsciente cuando veas que estás perdiendo tu creatividad.

No estoy diciendo que, al primer pensamiento, debas abandonar. Debemos ser perseverantes el suficiente tiempo para poder ver resultados.

Pero atención: no dejes que la disciplina te lleve a una rutina aburrida. Cuando veas que repites las mismas cosas, dedica un tiempo para hacer CATARSIS. Es decir, limpieza.

Como dicen los periodistas, ¡que paren las rotativas!

“Esto que se está haciendo de esta forma no me acaba de gustar”, “Estoy cometiendo éste y este error”, “He perdido el fuego que tenía al principio”.

¿Son estos “pensamientos negativos”?

No necesariamente. Cuando hablamos de tener pensamientos positivos, no se trata de cerrar los ojos a la realidad y vivir en una realidad color de rosa donde todo está bien, no hay errores y todo marcha siempre viento en popa.

Significa que ya empiezas a ser dueño de tu propio destino. Eres consciente de cuando tu nave está perdiendo el rumbo y eres capaz de autocriticarte para hacer las cosas mejor en el futuro, pero sin condenarte, ni desanimarte. ¡Todo lo contrario! Has sido capaz de dominar tus pensamientos negativos. Eres capaz de abrir camino de forma creativa, viendo detalles que hasta ahora no veías, porque has ido ganando experiencia y un criterio independiente que no tenías cuando empezaste el camino.

Ahora toda autocrítica que pase por tu mente será automáticamente tomada, no como “una condena”, sino como “una información”. Eres capaz de juzgarte a ti mismo, viendo tus puntos fuertes y tus puntos débiles. Tienes la autoestima correcta y eres capaz de darte cuenta de qué es aquello que no se ajusta a lo que de verdad quieres y de verdad te conviene. Y tienes el poder para decidir cambiarlo.

Usando tu subconsciente, sabrás cuándo una critica está justificada o cuándo lo que estás haciendo es conforme a la realidad y se ajusta al plan de vida que has desarrollado. Espero que pronto puedas llegar a este punto, porque es un rasgo esencial de madurez y el punto clave que nos permitirá mantenernos firmes en nuestro propósito.

¡Espero tu feedback, amigo! Ya queda menos para el final.

¡No Te lo Pierdas!