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Querido amigo.

Seguro que en alguna ocasión has escuchado lo que significa la palabra “looser”. La aplican mucho los norteamericanos a esos hombres humildes, miedosos, inseguros, que parece que no tengan suficiente agallas para llegar a convertirse en grandes hombres de negocios, encontrar el trabajo que desean, enamorar a la chica que les gusta o plantarle cara a sus enemigos.

Son gente perdedora, que nunca consigue hacer nada en la vida. Si empiezan algo, enseguida lo dejan. Al principio tienen mucha ilusión, pero luego enseguida se desinflan y se hunden en la desgracia. Y sin embargo, a pesar de todo, siempre son esos pequeños “don nadies” los que en las películas de Hollywood acaban salvando el mundo.

Y es que este mundo real no se compone sólo de Terminators y Clint Eastwoods capaces de conseguir todo lo que se proponen. Nos encantan los perdedores que un día se convierten en los dueños de su destino. Los David que deciden plantarle cara a Goliat y le cortan la cabeza con su propia espada.

Esos hombres y mujeres corrientes y sencillos, sin demasiada autoestima, que sin embargo, un buen día, se levantan con semblante decidido y, después de haber fracasado cientos de veces, se dirigen hacia el objetivo de sus vidas… ¡y lo cumplen!

¿Para quien es este mensaje?

En este mensaje me dirijo a los que quieren, pero creen que no pueden. A los que sueñan, pero no saben cómo dirigir sus pasos. A los que quieren darle un vuelco a su vida y dejar de ser una persona que no puede conquistar sus sueños para convertirse en el hombre o la mujer que siempre habían deseado. A las personas normales y del mundo real, como tú que me estás leyendo.

Si te fijas, todos los “don nadie” de las películas que han conseguido grandes éxitos empezaron con un pensamiento. Con una idea. Con una decisión. Es algo que sale de lo más profundo de las entrañas. Quizás lo hayas experimentado alguna vez en tu vida. El protagonista se enfada profundamente consigo mismo porque ha fracasado y decide cambiar.

De pronto, dejan de ser lo que eran y deciden enfrentarse a las dificultades: “No lo permitiré”, “Yo iré y lo haré”, “Jamás”, “Nunca”, “Yo voy a luchar”, “No me voy a quedar de brazos cruzados mientras me arrebatan lo que es mío”, “Venceré”.

Es en ese momento en el que se pone en marcha lo que yo llamo el poder de la mente.

usa la cabeza

¿Qué es el poder de la mente?

 Aunque utilice este lenguaje, aquí no hay magia de ningún tipo, ni poderes misteriosos. La vida funciona como funciona. Esto no es la Guerra de las Galaxias, donde usando la Fuerza puedes hacer que se levanten las piedras del suelo utilizando tan sólo la mente. Nuestro cerebro es un instrumento limitado. No podemos escapar de la muerte por el mero hecho de desearlo. Somos humanos.

Y sin embargo, tenemos el poder de hacer cosas. Podemos pensar. Podemos desear. Podemos hacer que esos pensamientos sean tan fuertes y profundos que al final se conviertan en una “acción efectiva”.

¿Y qué es eso de una “acción efectiva”?, me dirás.

¿Has visto cuando los sprinters en el Tour de Francia hacen el último esfuerzo, dándolo todo de sí mismos, por pasar siquiera unos centímetros antes que su rival?

Mirar hacia atrás, dudar, te hace perder la batalla. En cambio, aquel que está concentrado en lo que quiere, aquel que ni siquiera está dispuesto a imaginarse su vida perdiendo, aquel que tiene más miedo de perder que de ganar, es el que consigue desarrollar un esfuerzo más efectivo a través de sus pensamientos.

Eso es el poder de la mente. Aprender a convertir tus pensamientos en acciones efectivas. La capacidad de atreverte a querer hacer algo en la vida, a desear algo. Como crear tu propio negocio para hacerte rico y comprarte la casa de tus sueños, o hacer ese viaje que siempre has querido hacer, o convertirte en una persona a la que todos en tu familia admiran.

La mente es un instrumento. No lo desaproveches. Puedes hacer con ella lo que quieras. Si estás todo el día condenándote y diciendo: “soy un perdedor”, “no soy lo suficiente fuerte”, “no voy a conseguir que mi negocio funcione”, no creas que son sólo palabras.

poder de la mente

Tu mente igualmente está ejerciendo poder sobre ti.

Porque cuando actúes, si es que actúas, tus esfuerzos estarán determinados por esos pensamientos negativos. Y por tanto, aumentan las probabilidades de que tu esfuerzo sea imperfecto y te lleve al fracaso.

Debes dominar la mente como se domina un caballo.

Si lo dejas solo, el caballo irá desbocado a donde quiera y os podréis matar los dos. Si coges tú las riendas, irás a donde quieras y donde tú ordenes. Ahí radica la diferencia entre los negocios que triunfan y los negocios que fracasan, entre los “winners” y los “loosers”, entre el que logra ganar dinero y tener una vida holgada y el que no.

¿Te has suscrito a esta serie de mensajes porque te gustaría empezar un negocio serio, que te permita ganar dinero haciendo lo que te gusta? Entonces necesitas trabajar tu mente. Tener una mente ganadora, una mentalidad de vencedor, que te encamine derecho hacia la victoria.

En el próximo mensaje te contaré los pasos que tienes que dar para convertirte en esa persona que siempre has soñado.

¡No Te lo Pierdas!